Ella prevendió servicios de belleza en pandemia, no quebró y ya ofrece 40 empleos – El Espectador

Centros de estética hay mucchos. En cada esquina de una zona comercial de Bogotá. ¿Qué podría hacer distinto a este como para que en medio de la pandemia no se quebrara y, al contrario, según su creadora, creciera mientras todos iban rumbo al abismo? Dos cosas, dice: la tecnología de punta que usa en los procesos y una jugada estratégica de negocios: prevender los servicios, asegurar flujo de caja y con ello, tener oxígeno para pagar la operación y reabrir locales apenas el Gobierno lo permitiera. Esto nos dijo Milena Roldán Cartagena, de Chaopelos, en 23 preguntas para emprendedores y sus emprendimientos.
1. ¿Cuántos años tengo? ¿Qué estudié?
Soy Milena Roldán Cartagena, tengo 37 años, estudié dirección y producción de cine y tv (UMB), administración de empresas (EAN), bacalaureat bussines administration (UQAC Canadá). Graduada de las 3 carreras.
2. ¿Cuál fue mi idea y cuándo nació? ¿Qué fue lo que creé?
Siempre he sido una mujer emprendedora desde muy joven, luego de muchos intentos, fracasos, quiebras pero sobre todo aprendizajes, decidí comprar una franquicia que prometía mucho, pero al poco tiempo la entregué por incumplimiento de parte de ellos y fue cuando entendí que debía abrir mi propio negocio Chaopelos. Con todo lo aprendido sabía que el mercado de la depilación láser venía en crecimiento y sabiendo los pro y contras de la categoría, supe crear un negocio que fuese cercano y asequible para todos, eso sí, con los mejores estándares. Los pelos son horribles así que Chaopelos fue directo a una necesidad.
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3. ¿Cómo logré hacerla realidad y llevarla a los hechos?
Estudiando el mercado, a los proveedores y demás factores que se requieren para crear o abrir un negocio, revisé mis finanzas y proyecté una inversión y el tiempo de su retorno. A eso sumarle mucha perseverancia, pensamientos positivos y acciones masivas, dejando las excusas a un lado y creyendo en mi proyecto.
4. ¿De dónde saqué la plata para ponerla a andar y cómo la pagué?
Mi negocio requería una inversión inicial de más de 150 millones de pesos, los cuales salieron de ahorros propios, mi mamá puso una parte y otra por medio de un crédito. Las utilidades de la empresa pagaron la inversión antes de lo que tenía presupuestado.
5. ¿Qué estoy logrando con mi emprendimiento? ¿Qué estoy cambiando con mi idea?
Estoy revolucionando mi categoría, incursionado con servicios complementarios en un mismo lugar, entregando la mejor tecnología y tendencias que hay en el mercado internacional, generando muchos empleos directos e indirectos. En dos años pasamos de tener 5 empleos a más de 40 en medio de la pandemia, al cierre de este año proyectamos tener más de 100.
6. ¿Soy feliz?
Si, da mucha felicidad ver sueños cumplidos. Y lo que un día anhelaste, hoy se ha ido materializando. Claramente hay piedras en el camino que generan episodios de tristeza y frustración, pero terminan siendo eso, episodios. Jamás imaginé que la felicidad de mis colaboradores, familia y clientes también se convertirían en mi felicidad. Cada agradecimiento o reconocimiento se convierten en una victoria cumplida.
7. ¿Vendería mi emprendimiento, mi empresa?
No por ahora, es una empresa con mucha proyección y quiero ser parte de ese crecimiento. Amo esto y considero que tengo mucho que entregarle, tal vez, en algunos años pueda revisar esa opción.
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8. ¿Qué tan duro fue para mí emprender?
Ufff… qué te puedo decir: emprender es un camino de espinas y piedras en donde todo el mundo dice apoyarte pero al final pocos son los que quedan y suelen dar la espalda. Sin embargo, cuando permaneces firme y no abandonas, sí o sí llegan los resultados. Cuando estás dispuesta a crecer, a ser mejor persona y a superar obstáculos, más rápido vas a crecer pues vas a requerir extrema valentía y mucha sabiduría que pocos están dispuestos a adquirir. Un ejemplo claro fue cuando llegó la pandemia: mi negocio cogía vuelo, cerrar de forma indefinida, sin un panorama claro fue demasiado duro, todo por lo que había trabajado se derrumbaba, pero ahí es cuando puedo contar que no me quedé en el problema, busqué una solución y fue cuando con mucho optimismo prevendí los servicios garantizando movimiento de caja y una reapertura segura.
9. ¿Cumplí mi sueño? ¿Qué me hace falta?
Lo estoy cumpliendo, nunca paro de soñar. De eso se trata, cuando estas cumpliendo una meta entonces automáticamente pones una más grande, así sigues subiendo de escalón a escalón. Cuando no tienes la siguiente meta entonces no tienes escalón, te puedes caer. Podría decir que no me hace falta nada, pero en verdad, es que con cada nuevo sueño hay un nuevo reto, entonces tener las herramientas para cumplirlos.
10. ¿Y ahora qué? ¿Qué sigue?
Voy a seguir perfeccionando mi emprendimiento, aperturando nuevas sedes en diferentes ciudades con visión a las Américas. Ampliar el portafolio de productos y servicios. Para este año la proyección es abrir 5 nuevas sedes. Cajicá, Medellín, Cali, Villavicencio y Miami (USA). Cada sede emplea alrededor de 8 personas y con una inversión por encima de $ 350 millones dependiendo la locación.
11. ¿Mi emprendimiento es escalable?
Claramente. Hay demasiado potencial, estamos trabajando en el diseño de modelos de franquicias y servicios complementarios que pueden enriquecer y apalancar el crecimiento de la marca.
12. Para crecer, ¿recibiría inversión de un desconocido? ¿Le cedería parte de mi empresa?
Recibiría inversión de personas que pueda conocer, no todo el mundo ha sido formado con escalas de valores y para mí es más importante tener a mi alrededor personas correctas y positivas que personas con mucho dinero que puedan deteriorar lo que hemos logrado hasta el momento. El crecer a toda costa me parece que es un arma de doble filo que tarde o temprano termina por derrumbarse, ceder la empresa no está en mis posibilidades. Mi empresa es como mi cuarto hijo y por tanto soy una mamá celosa.
Si está buscando más historias de emprendimientos, sus creadores y creadoras están aquí, en Emprendimiento y liderazgo de El Espectador.
13. ¿Qué no volvería a hacer?
Creo que todo ha sido como debe ser. De cada experiencia y desacierto aprendemos, si no aprendemos no podemos crecer. Pese a que he tenido muchas frustraciones se que hacen parte del proceso y que sin ellas no habría manera de avanzar. Siempre será necesario caerse, aprender, pasar la página y eso si, no cometer el mismo error en el futuro.
14. ¿Quién me inspiró? ¿A quién me gustaría seguir?
Bueno, me he inspirado de muchas personas, conocidos empresarios. Pero sin duda desde que he comenzado a crecer mucho, me gusta leer y escuchar a los grandes empresarios y coaches motivacionales como Robert Kiyosaky, Napoleon Hill, Robin Sharma, Tony Robins, entre otros.
15. ¿Fracasé en algún momento? ¿Pensé en tirar la toalla?
Por supuesto he fracasado muchas veces, como te digo hace parte del proceso, sin fracaso no hay éxito, tirar la toalla solo en la playa para descansar. Sí he llorado, he gritado, he dicho Diosssss, en qué momento me metí en esto, ¿será que si voy a ser capaz? Sin embargo soy de las mujeres que cuando se cae se levanta con más fuerza y amo inspirar a las personas con mi historia, no tengo miedo a decir que muchas veces me he puesto la cara de payaso, ni que me he caído, por el contrario me siento orgullosa del proceso, hoy en día pienso: OMG, cómo fue que lo hice.
16. ¿Hago parte de algún tipo de comunidad que me ayuda en este camino de emprender?
Sin duda, desarrollo a la par de mi emprendimiento un negocio online en donde aprendemos liderazgo, hábitos de éxito y desarrollo personal. Para mi la clave del éxito financiero y personal ha sido poder cambiar esos pensamientos de pobreza que tenemos por pensamientos de éxito y riqueza. Hoy en día soy selectiva de con quien me relaciono pues nos convertimos en el promedio de las 5 personas con las que nos rodeamos. Adicionalmente y siendo la parte más importante es la conexión espiritual con Dios, esa es mi guía. De forma adicional, tengo y creo en las comunidades que generamos en redes sociales, hoy son base fundamental de mi comercialización y negocio.
17. ¿Lo que estoy haciendo trasciende? ¿Podrá impactar a nuevas generaciones?
No se que tanto lo pueda hacer mi modelo de negocio. Sin embargo como persona vengo desarrollando en mi red social personal una serie de videos en donde pretendo inspirar a miles de personas, que sí se puede salir adelante y lograr los sueños, que no importa de dónde vengas puedes hacerlo, si así te lo propones y se que mi historia de vida y empresarial está inspirando a muchas personas. Les enseño cosas cotidianas de lo que pasa en una empresa, mi vida personal en mi diario vivir. Como combino el ser empresaria, mamá y mujer. A diario recibo mensajes de mujeres inspiradas y este es el mejor pago que puedo tener. Si con mi historia alguien puede impactarse entonces ya cumplí con mi labor. Hoy día muchos jóvenes piensan que todo es fácil y que llega por arte de magia y no es así, la mayoría de los que hemos escalado la cima ha sido porque lo hemos trabajado y lo hemos luchado pese a todo pronóstico. La mayoría hemos comenzado de cero. Y sí se que hay muchas desigualdades e injusticias, pero también se que la suerte no es igual al éxito y que somos los creadores de nuestro destino.
18. ¿Cómo me veo en 10 años y cómo veo a futuro mi emprendimiento, mi empresa?
Es tan loco y soñador que no me lo creerías. En 10 años Chaopelos será una empresa reconocida en toda América. Más de 100 sedes, con más de 1.000 empleos directos. Se que los sueños son para cumplirlos y que cuando vibras en la dirección correcta con el pensamiento correcto entonces la ley de atracción hace lo suyo y la magia llega. Hoy no tengo limites en mi mente.
19. ¿Qué papel han jugado mi familia y mis amigos?
Mi familia siempre me ha apoyado, mi mamá y mis hermanas siempre han estado ahí. También la familia es el juez más “cruel”, ellos te dicen las cosas de frente como nadie mas te las diría, y no lo hacen por mal, claramente, así somos, queremos protegernos. Sin embargo, de todo lo que me dicen tomo lo positivo y lo que me funciona, lo demás pues oídos sordos.
Los amigos. Tengo muy pocos pero buenos amigos que siempre están ahí para escucharme, hablarme y alegrarse de mis triunfos. Los demás son solo conocidos de los cuales muchos han vuelto ahora que estoy en otra posición.
20. Yo lo logré. ¿Ayudaría a otros emprendedores a que lo logren?
De hecho es uno de mis propósitos, quiero con todo mi corazón poder darle la mano a muchas personas, se que este camino es de espinas y rosas y todo lo que esté a mi alcance, lo voy a hacer. Como te comenté anteriormente, estoy haciendo una serie de videos para compartir mis experiencias, que es una forma de enseñanza para otros. Quiero llegar a hacer charlas de emprendimiento de manera gratuita, de hecho le dije a mi community manager: nunca vayas a dejar que yo cobre a un emprendedor por ayudarle con algo. A veces solo necesitamos una mano, en mi camino hay personas que me han dado la mano y, bueno, el maestro aparece cuando el alumno esté listo. Quiero llegar a hacer esa maestra.
21. ¿Qué papel jugó mi equipo? ¿Quién es?
En realidad cuando comencé no tenía equipo. Contaba con dos esteticistas y yo hacía de todo (contabilidad, aseo, compras, pagos, comercial, electricista, plomero, etc) y si, así nos toca cuando arrancamos, a medida que he ido creciendo he venido organizando el equipo de trabajo, es el mayor de los desafíos cuando emprendes, conseguir con quién trabajar es una de las tareas más dispendiosas a la hora de hacer empresa. Hoy día tengo personas maravillosas en mi equipo de trabajo, otras están en el proceso. Sin duda sin equipo no puedes hacer mucho, ellas hacen parte fundamental de la razón de ser de Chaopelos, me siento orgullosa de ellas (si, ellas, somos todas mujeres) contamos con esteticistas, médicas, manicuristas, auxiliares, servicios generales, administradoras.
22. ¿Cuál es mi sello personal? ¿Qué me diferencia del resto?
Creo que hacer las cosas con pasión y siempre haciendo lo correcto. Servicios estéticos ofrecen en todo lado, pero detrás de esta empresa hay una mujer real, yo misma hago los videos, les muestro el proceso tanto aciertos como desaciertos, mis clientes pueden verme, me reconocen, cuando tienen quejas pueden llamarme y yo los escucho y les soluciono. De hecho ayer pasó un incidente con una clienta, ella me buscó en el centro comercial donde estaba con mis hijos (en el parque) y comenzó a decirme todas las razones por las cuales no quería volver a atenderse con nosotros. La escuché, una de nuestras colaboradoras había cometido unos errores con ella. No la juzgo, ni por eso la voy a despedir, ni mas faltaba, ese tipo de cosas hacen parte del proceso que todos aprendemos y les enseño a diario a mis niñas cómo tratar de la mejor manera a nuestros clientes. Muchas no saben que hay que educarlas. En conclusión: hablé con la cliente, la invité a un café, terminamos hablando casi dos horas, le pedí las excusas del caso, hablamos de muchos temas de la vida y luego pasamos al local y ella agendó nuevamente sus citas con algunos regalos y descuentos. En otro tipo de empresas no tienes esta cercanía. Para mi el cliente es lo primero, me preocupo por su satisfacción, si por alguna razón no está satisfecha, busco todos los medios para solucionarle. Me parece terrible que un cliente pague por un servicio que no le dio resultados o no le gustó, o que para colmo la atendieron mal.
Por esta razón les doy servicios de calidad, con últimas tecnologías, usamos láser de diodo de 3 ondas ( ND yag y alejandrita) esta tecnología hace que sea más efectiva la depilación permanente, con menos riesgos adversos como los ocasionados por la IPL Y AFT. Por otro lado, nuestra tecnología requiere menos sesiones, podemos trabajar vello claro y hasta fototipo de piel VI, cumplimos con todos los protocolos de bioseguridad, personal calificado, mis instalaciones están en regla en todas las exigencias de los entes de control, no paso nada por debajo de la mesa y eso hace que el cliente se sienta respaldado y seguro a la hora de visitarnos.
23. ¿Qué he aprendido de todo esto?
He aprendido sin duda a ser mejor persona, a soñar como nunca antes y entender que las limitaciones existen solo en la mente. Que cuando haces las cosas de manera correcta, sin envidias, sin dañar al otro, te va bien. He aprendido que con esfuerzo y dedicación las cosas llegan. He aprendido que los errores y fracasos son necesarios para crecer y hacerte más fuerte, y que Dios premia la perseverancia. He aprendido que con amor todo es posible y que vinimos a esta tierra a servir.
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com).

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